miércoles, 9 de noviembre de 2011

Please don't leave


Please don't leave.
(Txhob Ncaim)
A Hmong song.

Even though I smile on the outside,
Inside my heart I cry, please don't leave.
I want us to stay together forever,
Like the sun and the moon.
My heart is rushing and broken,
Like a wild river,
My heart, my feelings, are like the moving clouds,
Always changing, with no place to rest.
My beloved, is there any day, or any way,
That we will meet again?
Will our separation be for days?
Or will it be for months?
Please, let us meet again before we die.

Wherever you go,
I hope you have a happy life,
Free of sorrow.
No matter what happens,
I will miss you forever.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Zumo de arándanos.

Me despierto, molesta. Tengo calor. El bulto de mi tripa me oprime el estómago. Es difícil encontrar una postura cómoda. También tengo sed. Me revuelvo en la cama, de mal humor. Estoy cansada y quiero dormir, pero esto no me deja.

Ferb duerme a mi lado. Uno de sus brazos descansa sobre mi tripa abultada. Respira de forma regular, profundamente dormido. Su pelo, de un intenso color verde está revuelto es desordenados mechones. Sigo queriendo acariciar y besar cada milímetro de su piel, pero ahora mismo otra emoción es más predominante.

Llamémoslo envidia. Envidia porque el pueda dormir tranquilamente mientras que yo me despierto a cada cuarto de hora luchando por encontrar una postura que me permita respirar con tranquilidad. Envidia porque mientras profesionalmente el sigue en su mejor momento, llegando a alcanzar cosas que parecían imposibles, yo hace meses que no puedo participar en ninguna misión, e incluso me han obligado a descansar, renunciando a mi entrenamiento y sólo puedo organizar los planes desde la distancia. Nada físico. Podría morirme de aburrimiento. Envidia porque él no tiene que cargar con este peso extra todos los días. Envidia porque él sólo vive la parte bonita, sin sentir las náuseas, el calor, los antojos...

Así que esa misma envidia es la que me da fuerza para arrancarle despiadadamente de su sueño.

-Ferb...-Le empujo del hombro susurrando su nombre. Despierta pestañeando desconcertado.

-¿Estás bien?-Su tono de voz es de adormilada alarma. 

-Quiero un zumo.

Me mira unos instantes sin variar su expresión. Como si se preguntase si realmente he sido capaz de despertarlo sólo por eso. Trato de devolverle la mirada seria, preguntándome si podría llegar a odiarme por eso. Pero cuando al fin responde su voz no suena con rencor, ni siquiera resignada.

-¿De qué?-Como si fuera lo más normal y aceptable del mundo. Sonrío.

-Arándanos.

Ferb se inclina hacia mí para besar mi frente antes de levantarse bostezando. Clavo la vista en su espalda pálida y fibrosa, antes de reclinarme sobre las almohadas con una leve sonrisa. Le escucho trastear en la cocina antes de volver con un vaso en cada mano.

-Lo siento, no queda de arándanos. Traigo uno de frutas del bosque y un batido de fresa. ¿Te vale?

Pongo un mohín por respuesta. No hace falta más para que él se ponga una sudadera sobre el torso desnudo y busque en sus vaqueros las llaves del coche.

-Vuelvo enseguida.-Me promete, acariciando mi pelo antes de marcharse.

Suelto una risita. Una parte de mí se siente culpable, pero la otra la manda callar al recordarle lo injusto que es para las mujeres los embarazos. Thomas decide darme una patada, en protesta por como trato a su padre. Siseo acariciando mi tripa.

-Y tu no te quejes. Si no te movieras tanto todos podríamos dormir tranquilos.-Murmuro antes de tatarear una nana para que  se tranquiliza.

Pero, como me doy cuenta cuando Ferb me despierta al meterse en la cama, la que se queda dormida soy yo.

-Estás frío...-Murmuro, somnolienta. Él se retira.

-Perdona. No quería despertarte.

-Tengo calor.

Le abrazo, agradecida del contacto frío y refrescante de su piel. El corresponde a mi abrazo, una de sus manos recorre mi espalda y la otra mi vientre. Sus labios se posan en los míos.

-Te he dejado el zumo en tu mesilla. 

-Ya no lo quiero.

-Esta bien.-Contesta, simplemente. A veces pienso que es demasiado bueno para ser cierto.

Me apoyo en él, y al fin logro encontrar una posición cómoda, apoyada contra su cuerpo. Él bosteza, cansado.

-Descansa.-Susurra contra mi pelo.

-Te quiero, Ferb.

Noto como su respiración de congela unos instantes y casi siento como se estremece. No soy muy cariñosa. Nunca lo he sido. Me cuesta lo indecible decir un "te quiero". Y él lo sabe, lo comprende. Y sólo por eso los valora tanto.

Me estrecha con más fuerza entre sus brazos.

-Te quiero, Vanessa.

Y sólo cuando cierro los ojos vuelvo a sentir la imperiosa necesidad de beber algo dulce, fresco... Cómo el zumo de arándanos que descansa a una distancia que ahora me parece infranqueable, en la mesita de noche.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Response

Querido Capitán Peter Pan,

Me has pedido que no te regañe por enviarme la carta, y sólo por eso voy a contenerme. Pero... Ma vie! ¿No te das cuenta del riesgo que ambos corremos si la llegan a interceptar? Por favor, prométeme que no harás nada que te ponga en peligro.

Me preocupo por ti. Mucho. Sabes cuanto me entristece cuando tu silencio te atrapa. Cuando estás pero no estás realmente. Cuando las sombras te arrastran a algún lugar donde no puedo alcanzarte, abrazarte, donde no llegas a escuchar mis "te quiero". Y pensar que yo soy la causante de esa cárcel de silencio...

No, ma vie. Tienes que ser fuerte. Tienes que esforzarte por ser feliz sin mí. Quiero que seas feliz sin mí, porque, y no te alarmes porque como ya te dije yo apenas corro ningún riesgo, podría ser que me pasase algo. Y necesito saber que tu estarás bien sin mi. Te quiero demasiado para imaginar que te causo tu tristeza. 

Y sí, tienes razón estoy aterrada. De que perdamos la guerra. De que la ganemos. (Realmente, no sé que sería peor. Tendríamos al mundo en contra en cualquiera de los casos) De que tenga que matar de nuevo. De que me manden de nuevo a Azkaban. De que te pase algo, cualquier cosa. De que despiertes gritando y no esté yo a tu lado. De que olvides que te quiero con toda mi alma.
No entiendo como puedes decir que admiras a una cosa tan torpe y asustada. Siempre he pensado que ves en mi cualidades que no tengo, belleza donde no la hay, alguien tan maravilloso que merece estar a tu lado en alguien tan simple como yo.

Sólo me enorgullezco de una cosa, y fue de lograr mantenerte con vida. El resto de mi existencia se reduce a amarte, a amarte con todo mi ser, a amarte hasta perder la cordura y exhalar el ultimo aliento.

Je t'aime. Jamás dejaré de amarte, incluso si la muerte se atreve a separarnos.

Tuya por toda la eternidad.

Tu Wendy